Zombis digitales y aguas cristalinas: Mi resumen de verano

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Chicas, nuevamente me paso por aquí. Como sabéis, voy a estar poniendo una que otra publicación más por aquí, dejando que todo fluya. Voy a intentar publicar lo máximo posible, pero, como ya os he ido comentando, estoy atravesando un bloqueo escritor importante. Por el momento no me puedo comprometer a una frecuencia fija de posts, así que os estaré compartiendo novedades por la comunidad del canal. Dicho esto, paso a contaros con detalle cómo han sido mis vacaciones de verano entre zombis digitales.

Mis vacaciones de verano entre aguas cristalinas, zombis digitales y mi bloqueo escritor/lector.

Después de muchos años, este verano decidí tomarme un par de semanas de descanso. Sinceramente, mis vacaciones fueron solo de tardes de playa, porque por las mañanas no ha sido para mí un tiempo de relax total: estuve trabajando mucho. Me pasé las horas grabando, editando contenido para vosotras, trabajando en la web y enviando currículos… un ritmo que no se detiene.

Mis tardes de playa fueron una mezcla extraña entre aglomeraciones y momentos de sentirnos prácticamente solos. Y diréis: «¿Eso cómo puede ser?». Pues la realidad es que la arena estaba a tres y cuatro filas de sombrillas, con sus respectivas sillas, toallas y demás enseres. Sin embargo, el agua estaba literalmente vacía. Alguna persona entraba, pero os aseguro que no llegaba ni al 5% de los que nos encontrábamos allí.

La sociedad de los zombis digitales ante la pantalla.

La realidad de las playas hoy en día es que lo que había allí eran zombis digitales ante una pantalla. El 95% de los presentes se encontraban tras la pantalla de un móvil o una Tablet. Familias completas —adultos, adolescentes y niños— estaban absortos en sus dispositivos. Sinceramente, siento que es una pena viajar desde diferentes partes del mundo, reuniendo a una gran multitud de culturas, para que al final todo dé igual porque el mundo digital nos ha globalizado de forma negativa.

Siento tristeza al ver a gente que viene de tan lejos para sentarse en la orilla del mar y quedarse ahí aletargado mirando una pantalla. Pude apreciar reiteradamente que la gente estaba simplemente jugando a «juegos chorras» o leyendo cosas que podrían leer en el sofá de su salón. Para hacer lo mismo que haces en tu casa, no entiendo para qué te vas de vacaciones; desde mi punto de vista, no merece la pena el gasto ni el esfuerzo.

Y si al menos dijésemos que están tomando el sol… pero ni eso. Estaban 100% ocultos tras sombrillas o inmensas carpas de playa donde no entraba ni un rayo de luz, vamos zombis digitales de libro a los que si les da un rayito de sol mueren. Además, para colmo de colmos, se aplicaban reiteradamente protector solar sin haberles dado el sol, lo cual, sinceramente, es malísimo para la piel y un desperdicio. Me sentí literalmente rodeada de zombis digitales. Por suerte no era el 100%, pero me asusta ver en qué se está convirtiendo esta sociedad.

Momentos de desconexión real: Peces de colores y aguas calientes

Mi hijo y yo, junto a alguna que otra persona más, sí estábamos en el agua disfrutando de esos momentos de descanso. En mi caso, ni siquiera llevé mi teléfono al mar; el 100% de los días se quedó guardado en el coche.

Estuvimos disfrutando de aguas cristalinas en las que nadamos junto a pequeños pececitos. Vivimos además una anomalía: el agua estaba muy caliente, casi como si te echaras agua en la ducha de casa. Sé que no es lo normal para el mar, pero nosotros disfrutamos de esa calidez mientras los demás seguían pegados a sus pantallas.

Un día de aventura y un cabreo justificado

Aunque la mayoría de los días fueron de playa, un día decidimos ir al parque acuático con una amiga que consiguió una oferta buenísima. Ese día lo pasamos genial, y fue la primera vez que mi hijo disfrutó de esa experiencia. Paréntesis aquí también me encontré muchísimos zombis digitales con la única diferencia es que encima de pagar por el viaje como los que van a la playa también pagan para entrar al parque de atracciones, tener una hamaca con caja de seguridad incluso alguno que otro zombi digital también pago por la zona vip.

Por supuesto, ya me está preguntando cuándo repetimos, pero la temporada ha finalizado y hasta el verano de 2027 no volverán las actividades veraniegas. Él quiere saber cuándo volverá a ocurrir, y lo máximo que puedo ofrecerle es decirle que el próximo verano intentaremos volver. No conozco el futuro, y obviamente adivinarlo es una habilidad que no tengo.

Si fuese adivina, por ejemplo, no le habría comprado el verano pasado la piscina hinchable. En dos veranos se ha usado menos de una semana. Tener un trasto ocupando espacio todo el año para usarlo siete días no merece la pena. Pero la realidad es que, si cuando tenemos tiempo nos vamos a la playa, al parque de atracciones o a piscinas de familiares y amigos, ¿para qué invertir en una de aire?

A pesar de las reflexiones, hemos disfrutado muchísimo, ya sea con amistades, familia o nosotros solos. Eso sí, me pillé un cabreo tremendo nada más iniciar el día en el parque acuático. Los trabajadores pedían permiso a menores de edad para sacarles fotos, algo que es completamente ilegal. Tuve que enfadarme mucho, muchísimo, para que eliminasen las fotografías. Después el resto del día transcurrió con normalidad, aunque yo terminé como una auténtica gamba; me quemé hasta los ojos a pesar de ponerme protector solar varias veces. Mi hijo, en cambio, salió perfecto. Yo es que haga lo que haga en estos sitios, acabo roja.

Seguridad personal y el valor de los «100% soñadores»

Seguramente os preguntaréis por qué no os dije nada de todo esto en los vlogs de este verano. La realidad es que os grabé solo lo que surgía en el momento. Sabía muy bien que después me iría a la playa con mi hijo, pero no lo dije por seguridad personal.

Decir que voy a estar todo el verano en la playa da pistas a quienes saben a qué playas me gusta ir. Quería descansar y desconectar de verdad. No me molesta encontrarme con gente que lee mis libros o le gusta mi contenido; al contrario, si sois respetuosos, estaré encantada de conoceros. Pero anticipar mis planes da pie a que personas que no son buenas tramen planes de mentes enfermas. Como el 1% de la gente no está bien de la cabeza, prefiero contar las cosas «a toro pasado» por seguridad.

Este resumen de mi verano es un regalo para vosotras, las que sois 100% soñadores de verdad y me leéis por aquí.

La lucha contra el bloqueo

Como os comenté, estoy en pleno bloqueo lector y escritor. Escribir este post me está costando más de lo que jamás podréis imaginar. Lo que antes hacía en un momento, ahora me lleva semanas de esfuerzo. Pero aquí estoy, compartiendo y deseando que tengáis una feliz vuelta a la rutina. Por si no visteis los vídeos de esos días de descanso, a continuación, os los dejo ordenados. Gracias por estar siempre al otro lado de la pantalla. Seguimos en contacto por el mundo digital. También puedes ver mas sobre esta sección en su página especifica.

Si quieres ver más vlog anímate a visitar el canal Mary Martín Life

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