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Amor y Mentiras – Relato Corto Completo

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 Muy buenas Soñadores una vez más vengo con el relato corto en esta ocasión se trata de “Amor y Mentiras”. Sé que muchos de vosotros lleváis conmigo años y por ello probablemente en esta ocasión no os apetezca volver a leer dicho relato a pesar de que os gustase cuando lo leísteis. Pero igual que no entiendo que probablemente no os apetezca espero que vosotros me entendáis a mi también pues vosotros lo leísteis en su momento pero naturalmente no todo el mundo conoce esté relato titulado “Amor y Mentiras” pues la realidad es que no soy lo que se puede llamar una persona super conocida.

“Amor y Mentiras” es un relato corto de genero Novela Romántica. Cómo curiosidad os contaré que esté relato nació porque en un momento dado sentí una gran curiosidad por participar en un concurso literario por lo que busqué uno y realicé este relato ciñéndome a la premisa pero sinceramente llegar a tiempo no es mi fuerte por lo que finalmente no llegue a presentarme.

Otra curiosidad sobre este relato que no se si sabréis es que el nombre de los persogares es elegido por mis lectores pues tenemos un juego en el que ellos me dan nombres para los personajes y yo echo dichos nombres en el bote de nombres saco papelito y ese es el nombre que tendrá el personaje. Pues bien Amor y Mentiras tiene el nombre a sus personajes de ese modo.

Dichas estas pocas palabras os dejo con “Amor y Mentiras” y por su puesto espero disfrutéis de este relato. Aunque antes de dejaros con el relato completo os dejaré un vídeo que publiqué en mi canal de YouTube.

Soñadores no hagáis mucho caso a la Mary del pasado y seguid bajando Pues justo aquí tenéis ya el relato completo “Amor y Mentiras” Espero que os guste y nos vemos en los comentarios.


Amor y Mentiras

Por: Mary Martín

Una pequeña mentira puede terminar convirtiéndose en un gran desastre, y cuando la persona a la que mientes es alguien importante para ti, el riesgo aumenta. Pero finalmente la verdad siempre sale a la luz, el tiempo se encarga de ponerlo todo en su lugar.

Eso mismo fue lo que sucedió en las vidas de Judith y Eduardo, dos jóvenes entusiastas que se conocieron en Internet. Durante siete años mantuvieron una relación de amistad, en la que intercambiaban correos electrónicos y mensajes instantáneos. Ambos se hicieron muy buenos amigos, aunque nunca se habían conocido personalmente.

Sé lo que estáis pensando, es muy color de rosa: dos jóvenes inseguros de sí mismos, mantienen una relación de amistad desde hace siete años, se van a encontrar cara a cara, pero al no esperar esta situación habían mentido, ciertamente no es una historia muy original, eso te lo aseguro.

¿Cómo afrontarán estos jóvenes la dura tarea de aceptarse a sí mismos y mostrárselo a la persona que más aman en el mundo? Si queréis me podéis acompañar, hurgaremos un poco en su intimidad.

Portada del relato corto Amor y mentiras escrito por la escritora de novela Romántica Mary Martín

Edu: Estoy muy feliz, al fin me he graduado y he conseguido un trabajo como reportero en un periódico de Bloton. Por cierto, mi novia me ha dejado otra vez, esta vez ya es la definitiva. Por el momento, eres la única chica con la que puedo hablar.

Jud: Estoy sin trabajo, mi “supuesto novio” me ha dejado por mi “supuesta mejor amiga”, pronto sería nuestro aniversario y le había comprado un regalo. No necesitarás un teléfono nuevo, ¿verdad?

Edu: En estos días he estado pensando mucho en ti, me pregunto si algún día nos conoceremos.

Jud: No sé donde será, ni si lo conseguiremos algún día, pero mientras veremos juntos cada noche las estrellas. Y mañana acudiré a una entrevista laboral.

Al llegar a la entrevista estaba muy nerviosa, no sabía nada sobre animales ni sobre los productos que necesitaban. Judith sintió que el mundo se le caía encima, pero aunque no entendía ese trabajo, no tenía más remedio. En esa entrevista le informaron acerca de lo que tenía que realizar e inmediatamente le indicaron su puesto. Con un montón de tareas que realizar para la demostración canina, decidió relajarse escribiendo un mensaje para Eduardo.

Jud: Aún no se bien ni cómo, ni por qué, ¡pero me han dado el puesto de trabajo! No tengo ni idea de cómo funciona esto, pero tengo que aprender rápido porque la exposición canina es en una semana y tengo que viajar a Londres.

Mientras tanto, en el otro extremo de Inglaterra, el jefe de Eduardo lo llamaba a gritos para que acudiese a su despacho.

—Dígame —Comentó él casi sin aliento por la carrera para llegar al despacho.

— ¿Cómo van las cosas en el apasionante mundo de la publicidad?

—Bien.

— ¿Cuánto tiempo llevas en ese área?

—Unos días, pero he disfrutado de cada momento.

— ¡Vaya! mientes muy bien. Bueno, escucha, la semana que viene es la exposición canina anual y no tengo nadie para cubrir la noticia. Hazlo bien y si lo consigues recibirás un ascenso. ¿Estás interesado?

— ¡Claro que estoy interesado, gracias!

—De acuerdo. Prepararte, en unos días tendrás que viajar a Londres.

Edu: Judith, mi jefe me ha encargado que cubra la noticia de la exposición canina. Vamos a estar en el mismo evento, ¿quieres que nos veamos?

Jud: Claro, me encantaría.

En ese momento Judith sintió que su mundo se desmoronaba, no sabía qué hacer. Muy preocupada corrió al dormitorio de su compañera de piso.

—Rocío, tengo problemas, Edu y yo estaremos trabajando en el mismo evento y hemos quedado para vernos.

— ¿Dónde tienes el problema Judith?, vas a conocer al hombre con el que llevas soñando unos siete años, la verdad no veo ningún problema. Así podrás obtener de él algo más que unas fotos.

—Ese es mi problema, las fotos. Le engañé, cuando llegó el momento de intercambiarnos alguna no envié ninguna de mis fotos, mandé de las tuyas.

— ¿Qué? ¡Pero tú estás loca!

—Lo siento mucho, pero es que yo siempre he sido muy fea, con la cara repleta de granos y tú siempre has sido endiabladamente perfecta, sin manchas, sin un sólo grano… Pensé que nunca lo descubriría.

— ¿Entonces todas las fotos que le has mandado son mías? ¿Vas a plantar a un tío con el que llevas soñando siete años y le dejarás con la fantasía de alguien que no existe?

—No, pensé que igual podrías ocupar mi lugar, sólo sería una cena nada más.

—Ni hablar,  ¡se te va la cabeza! Además no sabría qué decir.

—Venga, por favor, lo harás muy bien me conoces a la perfección.

—Que no.

—Por favor es sólo una cena, no me abandones justo cuando más te necesito.

—Si no hubieses mentido no me necesitarías y no me vería implicada en estas cosas.

Eduardo sentía exactamente lo mismo que Judith, había cometido un error al no recordar que no había sido totalmente sincero con ella, apresuradamente llamó a su amigo Adam por teléfono.

—Tío te necesito, he cometido la mayor cagada de mi vida. He quedado con Judith.

—Claro que sí, una cagada inmensa. ¿Eres imbécil? Llevas colado por ella un huevo de años y ahora te cagas por una cita con ella.

—Adam, el problema es que le he mentido, las fotografías que le envíe hace años no eran mías sino que tú salías en ellas. Así que necesito que te encuentres con ella el próximo martes en la cafetería que hay frente a la exposición canina.

—De acuerdo, pero luego no te quejes si yo le gusto más que tú.

Una vez llegado el momento ambos acudieron a su trabajo, mientras que Rocío y Adam acudían a la cita. En el transcurso del torneo Judith y Eduardo tuvieron un encontronazo porque él andaba metiendo las narices donde no le llamaban. Él se enfadó muchísimo, quería obtener un buen artículo y esa chica se lo estaba poniendo muy difícil. Rocío y Adam tuvieron una cita de lo más amena, por lo que a pesar de no estar programado quedaron para una nueva cita al día siguiente.

—Rocío, ¿qué tal te ha ido?

— ¡Genial! Resulta que no es como me contaste, es muy divertido, más atractivo que intelectual…

— ¡Oye! Te pedí que lo conocieras, no que tuvieses una cita con él y llegaras a casa a las cinco de la mañana.

—Recuerda que esto fue idea tuya, yo no quería. Por cierto hemos vuelto a quedar mañana.

— ¿Qué? —Dijo Judith bastante exaltada.

—Bueno técnicamente ha sido a ti a quien se lo ha pedido. Si quieres lo llamo y la cancelo. Aunque yo que tú no lo haría, es una cita para cuatro.

— ¡No! Tenemos que ir.

— ¡Adam, tío! —Gritó Eduardo bastante exaltado —¿Qué horas son estas de llegar?

—Tranquilo colega, solamente hice lo que me habías pedido. Por cierto mañana hemos quedado con ella y su compañera de piso.

— ¿Qué? —Preguntó cada vez más exaltado Eduardo.

— Te he tenido que hacer un poco más interesante, divertido… porque cuando cuento tu vida, ella se duerme. Judith es una chica muy especial, totalmente diferente a como me habías contado. De hecho, si tú no mueves ficha, lo terminaré haciendo yo.

— ¿Eres idiota? Esta es mi Judith, no tu Judith, mi Judith. Tú no tienes que animar nada sólo limítate a seguir el plan.

Una vez que las chicas llegaron a la bolera, se dirigieron al punto de encuentro, pero los chicos aún no habían llegado. Judith fue a por un par de zapatillas para ella y otras para su amiga. Eduardo y Adam a causa de un atasco llegaron algo tarde, y por ese motivo, Adam se bajó del coche para terminar el trayecto hasta el punto de encuentro andando mientras su amigo aparcaba el coche. Cuando Judith regresaba con las zapatillas, vio cómo se besaban. Para ella fue muy doloroso, tiró las zapatillas al suelo y se marchó corriendo. Sin darse cuenta, terminó chocando con Eduardo en su alocada huida.

—Señorita, tiene que dejar de tener estos encontronazos conmigo.

—Disculpa he visto algo, no…

—No te preocupes, no ha …

Él enmudeció al mirar directamente al punto de encuentro, no entendía como su mejor amigo le hacía esa mala jugada. Rocío y Adam salían de la bolera por lo que rápidamente Eduardo la agarró del brazo obligándola a ocultarse, ocultándose él al mismo tiempo.

— Perdona, ¿estabas buscando a alguien?

— Sí, estaba buscando a un amigo. ¡Míralos! Ella ni siquiera le conoce. Creo que después de siete años debería saber que no soy yo. Supongo que a ella no la puedo culpar, pero él es un mal amigo. Lo siento, qué descortés he sido, soy Eduardo y normalmente no soy tan melodramático.

— Eduardo encantada de conocerte.

— ¿Ah sí, estás encantada?, quién lo diría, ayer me echabas por ser periodista.

— Bueno, disculpa fue un mal día. ¿Te apetece que nos marchemos a tomar café?

— Claro, pero si no te importa primero tengo que pasar por el baño.

Al salir del aseo, Eduardo vio a Judith discutiendo con Rocío y se ocultó tras unas macetas para escuchar sin ser visto.

—Lárgate, va a salir del baño y no quiero que te vea.

—Lo siento, no te enfades, discúlpame. Yo es que de verdad no quería, pero es que… —balbuceó bastante histérica e incoherentemente.

— ¡Que te largues! Lo vas a terminar arruinando todo.

— ¿Qué está sucediendo aquí? —Preguntó Eduardo bastante desconcertado.

— Si me permites que te lo explique, lo entenderás todo. Por favor vamos a tomar ese café y te explico con más tranquilidad.

A lo lejos, Eduardo vio a su amigo, y sin pensarlo dos veces, salió corriendo y se abalanzó sobre él. Judith corrió siguiéndolo de cerca y Rocío, sin entender nada, los siguió.

—Edu, por favor detente, no le pegues más. Ella no es Jud, soy yo.

En ese momento nadie entendió ni una sola palabra, pero al menos cesaron los golpes.

—Edu relájate por favor, yo soy Judith ella es Rocío, una amiga.

— ¿Qué estás diciendo? —Preguntó él bastante desconcertado.

— Yo soy Judith, lo conozco todo sobre ti —en ese momento él miró a Rocío y ella con un leve movimiento de cabeza le indicó que era así.

Bastante desconcertado y ofendido, se alejó unos pasos.

—Todo este tiempo, ¿me has mentido? Toda nuestra historia era una falsa, un ju…

— Detente, no digas más, sólo fueron unas cuantas fotos. Además, tú tampoco me enviaste tus fotos, ¿verdad?. Te lo iba a explicar durante el café. Por favor, no te marches. Por favor. Yo te quiero.

—Judith —Dijo él con la voz quebrada, se volvió y avanzó hasta posicionarse frente a ella. La besó delicadamente y mirándole a los ojos, le dijo “Te quiero”.

Como bien advertí previamente, en esta historia es todo muy color de rosa, si esperabas horrores, misterios ocultos o cualquier otra cosa lo siento pero te lo advertí al empezar.


Espero que hallas logrado disfrutar de Amor y Mentiras. Además quisiera darte las gracias por el tiempo que empleaste en leer “Amor y Mentiras” me encantaría conocer tu opinión al respecto en los comentarios. Si te apetece, me ayudarías muchísimo compartiendo el relato con tus amigos, para que ellos también lo puedan leer y comentar. Además cuanto mas compartas Amor y Mentira mas personas lo conocerán y podrán opinar.

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