Novela Romántica, Maternidad y Lifestyle

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Muy buenas Soñadores. Bienvenidos una vez más. Tal y como podéis apreciar en el titulo, en esta ocasión os traigo el tercer capítulo de Traición. Como ya os conté con anterioridad en los capítulos anteriores con este tercer capítulo se terminaron los capítulos que os voy a compartir públicamente.

Se perfectamente que no todos os podréis comprar mi libro porque probablemente no tengáis espacio, la situación económica no lo permita o cualquier otra cosa que pueda ocurrir. Pero espero entendáis este es mi trabajo y tengo que vivir de mí trabajo por muy redundante que suene.

Por lo que no puedo regalar todo mi trabajo. Os regalo gran parte de mi trabajo y agradezco muchísimo que me sigáis, comentéis y os guste lo que realizo pero para poder seguir generando contenido Gratis también he de tener contenido que me aporte ganancias porque todo esto no se mantiene del aire.

portada del libro Traición una novela de Mary Martín Tercer capítulo completo.

Aunque para algunos será obvio para otros no lo es tanto y el caso es que crear contenido no es algo que solo consuma tiempo no crear contenido también exige desembolso económico. Motivo por el cual necesito tener productos de pago y no puedo dar todo Gratis. Sin esos productos de pago sería imposible pagar los gastos que conlleva generar contenido Gratis. Y si lo hago porque me gusta disfruto el tiempo que empleo en generar contenido, escribir las novelas… Pero como cualquier persona tengo gastos, tengo que mantenerme, mantener a mi hijo y todo un largo etc que como cualquier persona en este mundo tiene.

Espero que nadie se enfade u ofenda por estas palabras, pero tras un e-mail recibido ayer sentí la necesidad de dejar aquí esta aclaración. Naturalmente no os voy a decir ni quien me envió ese mensaje. Tampoco os voy a relatar todo el contenido de dicho e-mail en relación a los capítulos anteriores y mi persona. A la persona que me escribió el correo no le respondí en privado y aquí le dejo dicho que siento mucho su situación pero no es mi culpa y aunque no cuente mis miserias mi vida tampoco es un camino de rosas. Me alegro de que disfrutases de los capítulos anteriores y espero que también seas capaz de disfrutar de este Tercer capítulo. A todos los demás mil gracias por estar aquí un día más y disculpad si toda esta parrafada os pueda resultar molesta. Dicho esto mil gracias por acompañarme, espero os guste esté tercer capítulo y me encantaría conocer vuestra opinión en comentarios.


Tercer Capítulo – Traición

Por: Mary Martín

3.- Nuevas amistades.

Por norma general tengo costumbre de despertar después de escuchar el despertador. Pero en esta ocasión gracias al aroma a: Tostadas, tortitas, leche hervida… y un hambre voraz, terminé despertando a horas intempestivas. Drella había preparado el desayuno, lo que me pareció un bonito detalle por su parte.

—Buenos días, ¿dormiste bien en el sofá?

— ¡Sí Gracias!. Es bastante cómodo —Dijo Drella mostrando una gran sonrisa mientras seguía preparando el desayuno.

— ¿Cómo te has despertado tan pronto?

—Quería agradecer tu amabilidad preparándote el desayuno. Además estoy acostumbrada a madrugar —Me ofreció una sonrisa. Tras carraspear, lanzó una pregunta muy directa —El mes que viene ¿nos iremos juntas o cada una por su lado?

—A mí me da igual, si quieres podemos viajar juntas. —Dije mientras devoraba unas tortitas.

—Por mí estaría genial —añadió entusiasmada a la vez que se sentaba en la mesa para desayunar.

—Vale, pues en eso quedamos, pero ahora me tengo que ir a trabajar.

En la chimenea el fuego chisporroteaba lentamente. El viento abría y cerraba la puerta principal, mientas el bullicio de las conversaciones se mezclaba. Intenté ser agradable y sonreír, pero esas miradas lascivas me impedían poner buena cara. La impotencia por no poder defenderme brotaba por cada uno de mis poros. Livi había cargado demasiado la bandeja con la que yo atendía las mesas, por lo que sentía que el brazo no iba a aguantar tanto peso.

Mientras estaba dejando todo sobre la mesa tres, Carlos, uno de los clientes situado en la dos, muy conocido en el pueblo por sus escarceos amorosos, me tocó el culo sin ningún miramiento. No pude aguantar tal acoso, me giré hacia él cabreada y comencé a gritarle. Livi caminó directa hacia mí echa una furia.

—Pero niña, ¿qué te crees que estás haciendo? —me gritó muy nerviosa —Tienes que respetar a mis clientes y ser más amable con ellos.

—Que me respeten ellos primero, que sean clientes no les da derecho a nada sobre mi persona. Y que yo sepa, este no es un bar de tetas, ¿o sí? —Estas palabras las dije de tan mal humor que Livi me lanzó una mirada cargada de rabia.

— ¡No, por supuesto que no! Este es un local decente, pero nada te da derecho a tratar mal a uno de mis clientes. —Dijo Livi intentando hablar relajadamente.

—Si así están las cosas, quédate con tu cliente, yo me largo de este local.

—Niña, tienes un contrato que cumplir conmigo.

—Me da igual, señora. Tengo mi dignidad, y eso ni se compra ni se vende.

Dicho esto, me marché del bar sin esperar una respuesta por parte de Livi. Caminé hasta las afueras del pueblo. Durante largo rato estuve tumbada sobre la hierba, con la mente en blanco, sin pensar en nada. Ya más tranquila, me marché a casa. Sumergida en mis pensamientos, sin advertir hacia donde iba caminando, terminé por llegar a la propiedad de Carlos, el cliente por el que había perdido mi trabajo.

No sé ni cómo ni cuando se acercó, me puso un pañuelo en la boca y me atrapó entre sus brazos, haciéndome imposible escapar, a pesar de que estaba usando todas mis fuerzas para ello. Desconozco cuánto tiempo estuve inconsciente, ni qué sucedió durante ese lapso de tiempo. Solo sé que desperté en una habitación, amordazada y amarrada. Él estaba sentado en una silla observándome.

—Al fin despiertas, mi amor.

No dije nada, ni siquiera lo miré, pero sus ojos de psicópata me provocaban un inmenso terror. Se acerco a mí, sujetó mi cara entre sus manos y me obligó a mirarlo. Lentamente me quitó la mordaza y me soltó. Intenté escaparme de nuevo, pero al acercarme a la puerta estaba cerrada con llave. Su risa descontrolada me ponía muy nerviosa y me asustaba.

— ¿Pensaste que te ibas a escapar? —dijo sonriendo a la vez que se quitaba el pantalón.

Tiró fuertemente de mi brazo, me empujó contra la cama y se echó sobre mí. Rasgó mi camisa y desabrochó el pantalón. Forcejeé y grité con todas mis fuerzas, le di una patada que momentáneamente me permitió alejarlo de mí. Acto seguido le fui lanzando todo lo que tenía a mano, afortunadamente logré golpearlo y dejarlo medio aturdido.

Aproveché para intentar escapar por la ventana, sin vacilar un solo instante salté a pesar de que me encontraba en un segundo piso. Al llegar al suelo, noté como mi tobillo se fracturaba, caí al suelo dándome de bruces y sufrí varios rasguños. Sin hacer caso al dolor, corrí lo más rápido que pude hasta que llegué al pueblo. Allí me encontré con Drella.

— ¿Qué te ha pasado? —Dijo mi amiga asustada.

—Carlos ha intentado violarme, he escapado por poco, pero creo que me he roto el tobillo.

Sin poder parar de llorar, me dejé guiar por Drella. Fuimos a la posada, me cambié de ropa mientras ella recogía nuestras cosas. Juntas nos fuimos al coche, me llevó al hospital y una vez que me revisaron, tuve que ir a la comisaría a poner la denuncia.

Al salir decidimos marcharnos del pueblo, el momento había llegado. Me despedí con nostalgia de todo aquello: los verdes prados, los frondosos árboles, las humildes casas…

— ¿Por qué viniste a este pueblo? ¿Fue por algo en especial? —le pregunté durante el viaje.

—Pues ni sí, ni no. Vine huyendo de Alejandro, mi ex-novio.

— ¡Huyendo! ¿Por qué? ¿Es que es un tipo peligroso?

—No, pero discutimos porque es muy celoso. No quiere que vea a nadie, no le gusta que salga sola a la calle, ni que tenga amigos… En un principio lo llevaba bien, pero cuando me ordenó hacer las maletas porque nos marchábamos a vivir a Argentina sin importar lo que yo quisiera, la gota colmó el vaso y me largué.

— ¿Y no sabes por qué motivo se comportó de ese modo tan de repente?

—No. Como te digo, no dio explicaciones, se limitó a dar órdenes.

— ¿En qué trabaja tu ex-novio, si no es demasiado preguntar?

—Es cantante pop. Es muy famoso en México, pero en el resto del planeta casi no lo conocen.

—Tienes alguna foto para ver si me suena? Soy aficionada a las telenovelas, así que quizás…

—Sí, claro, mira. Es muy guapo, pero también es muy imbécil.

—Claro que lo conozco. Salió en una de mis telenovelas favoritas —Le devolví la fotografía.

— ¿Y a ti qué te trajo a este pueblo?

—El destino, vivía en un orfanato. Cuando llegué a la mayoría de edad me echaron a la calle. Con el dinero que había logrado conseguir, me subí a un barco que me debía de haber llevado al Reino Unido, pero hubo un accidente y terminé aquí.

— ¡Vaya! Tu vida tampoco ha sido fácil.

—No


Mil gracias una vez mas queridos soñadores por leer este Tercer capítulo espero que os halla gustado. Cómo os dije este tercer capítulo es el último que pondré públicamente y si os gusta la historia os animo a comprarla por Amazon ya sea en formato físico o papel. Puedes ver todas mis Libros realizando clic Aquí. La semana de “Traición” llega a su fin y de corazón espero os halla gustado. Sin mas preámbulos me despido hasta la semana que viene recordándoos que nos vemos el Jueves.


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